Se quedaron solas después de la ligera pero abarrotada cena. Comieron lo justo para tener el alma dispuesta a un gintonic. Sara sirvió el segundo a Anna. Hablaban de la actualidad del país, cultural y político. A la vez Anna dejaba ver el inicio de la media adornada sutil y elegante, sensual. Esa puntilla como liga que aprieta el muslo y obliga a que sea admirada.

Sara sorbe delicadamente su copa, haciendo que sus pezones se ericen. Anna no pierde detalle, cambiando la mirada detallista de la boca de Sara a sus pezones. Ríen y charlan. Carcajadas. Sara presta atención en la puntilla de la media de Anna. Anna sigue degustando su copa como si fuera la boca de Sara. Mientras, los movimientos y roces dejan ver una deliciosa aureola rosada en el holgado escote de Anna.

Sara roza la media de Anna poniéndose seria pero sonriente diciéndole-¿donde las has comprado? Me encantan.
Anna contesta suave- en el boulevard, arriba tengo ¿ te los enseño? Si te gusta alguno te lo regalo.
Siiiii, pero te los pruebas tu que prefiero ver cómo quedan.
Acompáñame- susurra Anna llevándose las dos copas, la botella y las tónicas.
Anna disfruta del aroma del perfume y del suave sudor de Sara.

Las dos ante el gigante espejo del vestidor de Anna. Riendo a carcajadas alegres por la situación. Divertidas. Moviéndose sobre ellas mismas, girando y remarcando esas zonas que no les gusta o desean cambiar. Divertidas con sus cuerpos.

Sara bebe con la mirada a Anna.

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Anna abre un cajón para sacar un blister monísimo que encierra unas sensuales medias transparentes con formas y puntilla sinuosa que acariciaría el muslo sostenido. Se lo lleva a la boca, amplia, para abrirlo con los dientes. Sus ojos expresivos y rasgados chispean al mirar a Sara. Sara la observa mordiéndose el labio inferior con la boca semiabierta.

Anna se inclina, ya descalza, subiendo el pie izquierdo a la vez que desciende la media que lleva. Hace lo mismo con el derecho dejando ver su terso culo. Sara aprieta la mandíbula y entorna los ojos.

Anna le tira la media a Sara, viendo cómo ésta se la pasa por la boca y cara, intentando absorver toda su esencia a través del panty.

Anna dispuesta a enfundarse el nuevo modelo, sus pechos ya tocando su desnudo muslo para pasar el final del panty en sus deliciosos dedos, Sara le pregunta:

¿Puedo acariciar tu muslo? – mirando a los pezones duros de Anna.

Claro! – mostrando todo el esplendor del muslo y algo de la ingle, su tanga encapsula a la perfección sus nalgas.

Siempre me ha apetecido acariciar tu piel Anna – sonriente Sara, risa tímida y sorbo de gintonic

Sara acaricia el muslo duro y terso de Anna. Con toda su feminidad, delicada. Sara mira a Anna con expresión de admiración, saboreando cada pasada de mano en la piel de Anna. Anna en cambio la mira duramente con dominio.

Anna piensa que si se desata Sara correrá el riesgo de saciarse con ella. Sonríe ampliamente. Maliciosamente.

Sara ya acaricia la nalga de Anna, sube y baja deleitándose en el músculo. La boca de Sara denota su deseo, entorna los ojos.

Anna se muerde el labio inferior mirando a la acalorada Sara. Como roza su abdomen en la rodilla y le deja ver el redondo culo y curvas vestidas en el espejo.

Los ojos de Sara brillan al dirigir al escote que ya no existe de Anna, descamisada, aumentando su respiración. Se hace con un pecho de Anna. Esta suspira y se arquea.

La pierna de Anna sigue sobre la cama. Sara continúa dentro del área de dominio de Anna, entre la cama, la pierna y su esbelto cuerpo. El pecho de Anna es acariciado con suavidad, ternura y cariño. Los largos dedos de Sara lo rozan sonriendo al comprobar la piel erizada de Anna.

Anna suelta un pequeño jadeo entornando los ojos.

Sara, con su silueta alargada y regalada de curvas, apartándose el largo pelo moreno se hace con un pezon de Anna en sus gruesos labios. Lo besa como devota casi arrodillándose. Lo lame, rosado. Absorbe con delicadeza dedicando pleitesía a la actitud y mandíbula cuadrada de Anna.

Anna no puede más. Se arquea y de repente atrae hacia sí con fuerza todo el cuerpo y la boca de Sara. Agarra su melena oscura haciéndole que solo pueda abrir la boca de fresa y forzarla con su redonda teta. Sara se sobresalta. Acaricia la cara de Sara, hasta la mandíbula para apoderarse y atraerla a su boca. Se la come, insaciable, muerde los labios frondosos. Saliva. Olor a alcohol, perfume y sudor.

Las respiraciones al unísono se aceleran.

Anna arranca el fino vestido y apretado de Sara, sin sujetador, para apoderarse de los grandes pechos de ésta. Sara se deja hacer, extasiada, sorprendida y sabedora de que en realidad quería esa situación.

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Anna poderosa y dominante disfruta de Sara.

Anna no quería llegar a la situación que estaba viviendo con Sara. Se conoce y sabe que se apoderará del cuerpo de Sara, que saciará su sed de placer en todos los sentidos. Ya apoderada de la mente de Sara con su atracción incontrolable.
Las manos de Anna, finos dedos y sutiles enmarañan el cabello negro de Sara. Aprieta los grandes pechos y pellizca los pezones morenos. Los estira. Sara gime, sonríe y exhala abandono a su musa. La admiración convertida en deseo y servidora de placer. La mirada femenina e inocente abandonada al poder de Anna.
Las manos de Sara recorren la pierna abierta de Anna y el torso semidesnudo, se deja hacer bajo la protección de Anna y se dedica a toda piel y curva del cuerpo de Anna mientras ésta sigue abusando de su boca y labios gruesos.
Anna suspira, no jadea, emite sonidos del placer bestial de tener a su amiga sumida a su antojo, inocente y servicial. Entre femenino y animal.
Posa una mano en la cabeza de Sara para hacerla descender, mientras, en ese viaje, Sara intenta lamer cada cm del pecho y vientre de Anna. Saliva, alcohol, sudor y perfume.
Encaja la cara de Sara en su pubis enmarcado por un encaje delicado y elegante. La hace lamer sobre el tanga. Anna se abre más la pierna aún posada en la cama. Sara se agarra a las formadas nalgas de Anna. Anna se folla la boca de Sara. La tiene.

Soy tu nuevo vecino, me alojo en el 4º . Desde aquí observo, saboreo, miro, me dejo llevar e intento sensualizarte. Este espacio de relatos eróticos tiene a veces un olor duro y bruto, otras con perfume, sabe a sensualidad y fantasías, pinceladas de vivencias y fantasías de este tu vecino.

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